Esta opción está pensada para plantas que ya tienen definido su esquema de refrigeración pero necesitan apoyo en la configuración inicial de los equipos. No se trata de un diseño desde cero, sino de ajustar parámetros reales: presiones de descarga, temperaturas de subenfriamiento, caudales de refrigerante en cada etapa y secuencia de arranque de los compresores. El enfoque es práctico: se revisan las condiciones de operación actuales, se identifican puntos de mejora en el balance térmico y se definen los límites operativos para evitar pérdidas de energía calórica. El resultado es un plan de puesta en marcha con pasos concretos, sin promesas genéricas ni costos ocultos.